Las transacciones de pago en transporte público siguen los mismos estándares de seguridad que cualquier otra transacción sin contacto en comercios tradicionales, en donde no se comparten los datos sensibles de la tarjeta.
Adicionalmente, se aplican reglas de control en los validadores de tarjetas para inhabilitar el mal uso.
También existen chequeos en el validador para detectar tarjetas fraudulentas, las cuales no serán admitidas para acceder al transporte público.